Ritos menstruales en la tradición histórica



Por Adriana Filgueiras

La intención de este artículo es ir reuniendo diferentes rituales y ceremonias que se celebran o celebraban en distintas culturas, para que abramos nuestra percepción y nuestra manera de vivir el período menstrual como un momento “sagrado” o al menos como un momento especial dentro de nuestra percepción del tiempo. La idea no es repetir de modo infantil lo que otros han hecho o hacen, sino más bien leer material histórico, antropológico, para ir teniendo durante nuestros ciclos una conciencia propia, lograr una nueva conexión con nuestro cuerpo y nuestra intuición durante las sucesivas menstruaciones.
De modo que invito a quienes conozcan rituales de alguna tradición, por favor lo incluyan al pie del artículo como “comentario”.

Actualmente tenemos vinculada la sangre menstrual a algo digno de ocultar, al uso de tampones de discreta y rápida eliminación, y que nos otorgan una elegante distancia y negación del hecho de menstruar, del hecho de sangrar.
Nuestra sangre es motivo de vergüenza y ocultamiento. Estamos siendo fuertemente presionadas a vivir “como hombres”, es decir de una manera lineal, esforzándonos por sentirnos todo el mes igual, sin cambios, sin sorpresas, sin ciclos, como si no tuviéramos a nuestro favor por lo menos cuatro cambios hormonales que nos afectan enteramente, tanto en nuestro rendimiento intelectual como en nuestro registro afectivo y espiritual. Todo el diseño de la propaganda de insumos vinculados a la menstruación nos incitan a sentirnos “igual que siempre” y a estar “siempre libres”, haciendo una alusión indirecta a no sé qué “falta de libertad” implícita en el hecho de menstruar. El colmo lo representó una propaganda difundida en estos países del sur, en la que para mostrar la absorción de las toallas femeninas se usaba un líquido azul. Y esto implica una fuerte negación, de tremendas consecuencias, de lo más rico y fuerte de nuestra naturaleza femenina: los ciclos. 
Pero no siempre fue así, en tiempos antiguos (y aún hoy en la tradición tántrica y en algunas tribus que viven con cierto grado de aislamiento) la sangre menstrual es considerada un sacramento.
De hecho la palabra ritual proviene de RTU, que en sánscrito significa menstruación. De allí podemos inferir que tal vez la primera sangre utilizada en antiguos rituales fuera la menstrual, ya que es la única sangre que podemos obtener de un modo ético y sin provocar daño físico.
Y también podemos deducir que el hecho de menstruar es el rito más cotidiano que las mujeres “celebramos”.
Según dice Lara Owen en su libro (recomendado en esta sección) se creía que la sangre del útero que nutría al bebé que estaba por nacer poseía “maná”, poder mágico. Y las mujeres eran consideradas un nexo de conexión con el misterio sagrado de la vida y la muerte.
En la tradición norteamericana (sioux, lakotas, sénecas) se llamaba “período de la luna” a la menstruación ya dando cuenta de la relación entre los ciclos de la luna y los ciclos hormonales femeninos. Así como la luna afecta las mareas y el comportamiento de los líquidos, afecta los fluidos del cuerpo. Una mujer cuando menstruaba se la consideraba en su momento más poderoso física y espiritualmente. “El reposo durante la menstruación era considerado imprescindible para que la persona pueda estar concentrada en los planos espirituales adquiriendo sabiduría”. Ese reposo tiene lugar en una tipi especial llamada “la tienda de la Luna”. Allí todas las mujeres que están menstruando hacen su retiro y se dedican a hacer artesanías, cantar, rezar, meditar o simplemente descansar en busca de su visión. Para ellos durante la menstruación ocurre el despertar de la mujer. Lara Owen dice al respecto que según esta tradición “la mujer menstruando está en el auge de sus poderes y no debe desperdiciarlos en tareas mundanas, al contrario, todas sus energías deben ser dirigidas para la meditación concentrada”. Para profundizar en este tema hay un capítulo interesante en el libro “As cartas do caminho sagrado” de Jaime Sams (no sé si existe edición en castellano), que se llama justamente “La tienda de la Luna”, al que pueden consultar.
Para los indios kogis, una sociedad precolombina que sobrevive en algún lugar secreto de la Sierra colombiana, y mantiene casi incambiadas sus costumbres ancestrales el mundo fue creado por la Gran Madre mientras menstruaba: “su sangre es oro y ella permanece en la tierra, es fertilidad”. Muchas otras tradiciones toman este ritual de sangrar durante la menstruación en la tierra como símbolo de reconexión con la Madre, y donación de algo bueno y nutritivo. En la tradición egipcia la joven menstruaba sobre un poco de musgo de la orilla del río, por ejemplo.
Para los lamas tibetanos la primera menstruación de una joven era la medicina más potente de la comunidad.
Se dice que el lunar rojo que las hindúes se pintan a la altura del entrecejo (en el “tercer ojo”) simboliza la visión que las mujeres adquirimos durante el sangrado menstrual.
De hecho en las tribus norteamericanas cuando la comunidad estaba por tomar una decisión importante a veces se esperaba que las mujeres salieran de su retiro de la Tienda de la Luna para conocer sus visiones del futuro.
Actualmente los shuar (de la selva ecuatoriana) también mantienen un ritual que llaman “pago a la tierra”. Este es un ritual que se realiza una sola vez en la vida, idealmente cerca de la primera menstruación, aunque puede hacerse a cualquier altura de la vida, e incluso luego de la menopausia también las mujeres lo pueden realizar acompañando a alguna mujer que aún esté en su ciclo, claro que sin entregar sangre a la tierra. Es un ritual complejo, con mucha preparación y que continúa con la construcción de un altar para recordar lo sagrado de ese momento. Cuando comienza la menstruación, se dejan gotas de sangre sobre todo el conjunto de ofrendas que muy cuidadosa y detalladamente hay que recoger con determinada intención y “pedidos”.
Al rezar durante la ceremonia se pide con la reconexión con la madre tierra y que el ciclo menstrual esté alineado con los ciclos mayores de la vida, de ese modo “despertamos una memoria en el cuerpo que recuerda que está unido al resto de la naturaleza de una manera armónica”, según palabras de un curandero shuar. (Prefiero no dar los detalles porque éste ritual me lo enseñó un chamán shuar y no tengo autorización suya para divulgarlo).

El Mito de la Suciedad o Cómo Enriquecerse Vendiendo Vergüenza

Imagen de Sarah Maple

Por Beatriz Sotomayor

La Menstruación es vista culturalmente como sucia, y se exige esconderla. La idea de la suciedad es antiquísima, a las mujeres menstruando a menudo no se les permitía entrar a los templos e iglesias, a menudo se las alejaba del poblado a una cabaña especial y se les prohibía el contacto físico de cualquier tipo con sus maridos.

La idea de que la sangre menstrual fuera venenosa, es una versión del mito de la suciedad. Es más, los mitos y las ideas fantasiosas sobre las propiedades de la sangre menstrual abundaron hasta hace muy poco, y algunas todavía persisten. Por ejemplo, el mito de la Menotoxina, que es un veneno que estaría presente en la sangre menstrual y lo cual es totalmente falso, la sangre menstrual de una mujer sana es totalmente inocua, sin embargo en el Diccionario Ilustrado de Términos Médicos en Internet aparece la siguiente definición, que proclama este mito como verdadero: “Menotoxina: sustancia tóxica existente en la sangre y secreciones corporales femeninas durante la menstruación”.

El mito de la suciedad es mantenido con grandes ganancias por la industria de la higiene femenina, quienes han elevado los estándares de “frescura” exigibles, para incrementar sus ganancias mostrando la menstruación como una crisis higiénica, que puede perjudicar nuestra imagen como mujeres, por ejemplo los basureros especiales para productos menstruales desechables en los baños públicos chilenos, tienen una inscripción que dice “Cuida tu imagen de mujer”, en sus campañas publicitarias nos muestran mujeres vestidas de blanco y líquidos azules que se absorben en toallas blancas, sobre fondos blancos y con relieves semejando flores y promesas para mantenernos “frescas y seguras”, “protegidas” (¿de qué? la menstruación no muerde) en esos “días”.

Es importante notar que el mito de la suciedad se refuerza y se hace realidad en los productos menstruales desechables como las toallas higiénicas y los tampones, que desde su aspecto “medico” que nos recuerda a la gasa blanca, el nombre de productos higiénicos y el hecho de ser desechables nos habla fuerte y claro de la idea de suciedad y la contaminación. La contaminación es muy real, pues las 10.000 toallas higiénicas que una mujer usa durante todo el tiempo que menstrúa terminan en los vertederos, y los tampones que se van por los inodoros terminan en el mar. Además, los tampones y toallas desechables contienen dioxina que es un residuo del cloro que se usa en el blanqueamiento de las materias primas, es cancerígeno y este químico se acumula en el cuerpo al ser absorbido por las paredes de la vagina (Colectiva del Libro de Salud de Las Mujeres de Boston, 2000).

La idea de la suciedad, la vergüenza y el temor a la “mancha”, son un peso en la psique de las mujeres , pero ellas no notan esta carga hasta que abandonan estas ideas que dañan la relación que ellas tienen con sus propios cuerpos.

Hay opciones amigables con el medio ambiente como son las toallas higiénicas reutilizables, hechas de algodón, que se lavan y se reutilizan y la copa menstrual, que se inserta en la vagina, en entre cada 4 y ocho horas se retira, se vacía (se puede hacer en la tierra para fertilizarla), se enjuaga y se reinserta. Estos productos además de ahorrar mucho dinero, pues se usan por varios años, cambian la relación que la mujer tiene con su sangre menstrual, volviéndola una relación significativamente más positiva. 

Fuente: Menstruar

(Entrevista) Alexandra Pope: "Los efectos secundarios de la píldora anticonceptiva son muchos"


Para The Ecologist nº 39

“Hoy en día la píldora todavía se promociona como una forma de “controlar nuestra vida”. Lo irónico es que no sólo “No controlas”, sino que estás controlada por un medicamento. El verdadero sentido de “llevar el control” procede de conocer cómo funciona nuestro cuerpo valorando los cambios mensuales rítmicos como oportunidades de autodescubrimiento y cuidado propio, así como de acceso a las profundas fuentes de poder que el ciclo nos revela. ¡Eso es la verdadera libertad!”.
“Por desgracia muchos médicos no informan lo suficiente de los efectos secundarios ni de las contraindicaciones. A veces dicen algo pero de forma muy rápida… Hay algunos médicos que no son partidarios de la píldora, pero son pocos y dispersos. Hablar en contra de la píldora en el ámbito sanitario es visto como un suicidio profesional”

Alexandra Pope


-Llevamos 50 años de uso, abuso y mitificación de la píldora anticonceptiva.
-50 años de medicalizar con hormonas de síntesis y alterar el sistema endocrino femenino en mujeres SANAS.
-50 años ocultando y mintiendo sobre los efectos secundarios de la píldora en las mujeres, en el medio ambiente y en la sociedad.
-50 años politizando la píldora anticonceptiva como bandera de un tipo de feminismo, obviando otras formas contracepción eficaces, inocuas y respetuosas con el cuerpo femenino.
-50 años, sumados a siglos anteriores, estigmatizando y desinformando sobre el verdadero valor físico-psíquico de la menstruación y el poder que su conocimiento y conexión ofrece a las mujeres.
-50 años insultando a nuestra naturaleza y a quien estamos unidas mediante los ciclos sagrados.
Pero esto, empezando por el monopolio de información oficial al respecto, se está acabando y cada vez más expertos están cuestionando estos medicamentos y más y más mujeres abren los ojos para conocer y hacer justicia a su cuerpo.
La australiana Alexandra Pope, autora de “The wild genie” y co-autora de “The pill: are you sure it’s for you?” se ha convertido en una experta sobre el poder del ciclo menstrual y el camino desde la menarquía hasta la menopausia.
Alexandra Pope nos ayuda a descubrir la verdadera femineidad que llevamos dentro a través de su literatura -ella es muy práctica- y nos brinda todo este conocimiento que muchos grupos “new age”, “empresas hippies” y “gurus” de pacotilla nos secuestran.
En esta entrevista, nos ofrece una visión global sobre el tema de la píldora.

¿Cuáles son los efectos secundarios más comunes de la píldora?

Son muchos… Depresión, cambios de humor, pérdida de líbido, aumento de peso... Afecta en general a la salud incluyendo el debilitamiento de la función inmunológica debido a la disrupción nutricional que supone la píldora en nuestro organismo. Las mujeres que toman la píldora u otros anticonceptivos hormonales pueden experimentar varios de estos efectos al mismo tiempo. La píldora también afecta a la fertilidad. Después de dejar de tomarla, la regla puede tardar mucho en volver y retrasar bastante la concepción. Menos comunes, pero más serios, son efectos secundarios como la osteoporosis, trombosis y cáncer de mama y cervical.

¿Sigue siendo la píldora un símbolo de libertad?
Hoy en día la píldora todavía se promociona como una forma de “controlar nuestra vida”. Lo irónico es que no sólo “no controlas”, sino que estás controlada por un medicamento. El verdadero sentido de “llevar el control” procede de conocer cómo funciona nuestro cuerpo valorando los cambios mensuales rítmicos como oportunidades de autodescubrimiento y cuidado propio, así como de acceso a las profundas fuentes de poder que el ciclo nos revela. ¡Eso es la verdadera libertad!”.

ESTROGENIZACIÓN DEL MEDIO

La píldora supone la estrogenización del medio, ya que sus residuos hormonales son imposibles de filtrar y de las aguas residuales pasan a la cadena trófica. La píldora y otras formas de anticoncepción hormonal con estrógenos como la píldora anticonceptiva de emergencia, el parche y el anillo han sido especialmente diseñadas para trastornar el funcionamiento natural del sistema endocrino de la mujer. Sin embargo, también actúa como disruptor endocrino cuando es vertido en el medio ambiente a través de las aguas residuales. Está demostrado que estos productos químicos afectan tanto a la fauna marina como a los humanos. La exposición a dichos disruptores estrogénicos del sistema endocrino durante un ciclo vital entero ha causado en algunas familias de peces una incapacidad reproductiva completa en sólo una generación. La Agencia de Medio Ambiente Británica estudió 10 ríos durante un período de 5 años. Los estudios muestran que el estrógeno en la orina procedente de la píldora que había llegado a los peces a través de aguas residuales afectaba a un 50% de peces de sexo masculino al producir huevos en sus testículos y muchos habían desarrollado también órganos reproductivos femeninos. Además se observaron efectos en el comportamiento; por ejemplo, en los ratones, expuestos antes y después de nacer, que mostraban comportamientos anómalos en su vida adulta. Tenemos evidencias para afirmar que la exposición a estrógenos en el medio ambiente puede tener efectos adversos en los humanos. Por ejemplo, el dramático descenso del número y calidad del esperma, el aumento en la incidencia de cáncer en órganos reproductivos como el pecho, próstata, la pubertad prematura, y el aumento en la incidencia de endometriosis.

ETHINYLESTRODIOL

¿Qué pasa con la hormona ethinylestrodiol?
Uno de los temas principales de investigaciones recientes es el impacto medioambiental de algunos de los más recientes anticonceptivos hormonales. El parche y anillo anticonceptivos pueden suponer mayores riesgos medioambientales después de ser desechados que por los propios estrógenos de la orina. Un parche usado y arrojado al inodoro o enviado al vertedero puede dañar la fauna pues continúa desprendiendo la hormona ethinylestrodiol. Como vemos, los anticonceptivos hormonales pueden tener efectos que van más allá de la propia mujer individual que los usa.


EL GRAN NEGOCIO

¿Quién es el que gana con la implantación global de la píldora?
Las empresas farmacéuticas. Es un producto muy rentable para ellas. Para los médicos también es muy rentable. Simplemente recetan lo mismo cuando se acaba. A las mujeres que muestran preocupación les recetan otra marca de píldora y listo. Por desgracia muchos médicos no informan lo suficiente de los efectos secundarios ni de las contraindicaciones. A veces dicen algo pero de forma muy rápida. Hay algunos médicos que no son partidarios de la píldora, pero son pocos y dispersos. Hablar en contra de la píldora en el ámbito sanitario es visto como un suicidio profesional.

¿La píldora confunde al organismo femenino?
El ciclo menstrual de la mujer es un sistema muy sofisticado que cambia constantemente. Responde al medio interno y externo y nos informa mensualmente de cómo manejamos nuestras vidas. La píldora suprime este ciclo y, además de los muchos efectos secundarios mencionados antes, tiene un efecto mortal en nuestra capacidad de saber lo que sucede en nuestra vida a nivel físico y emocional. Enmascara los síntomas de problemas de salud confundiéndolos. Puede que no detectemos señales de problemas de salud o asuntos emocionales tan rápido como cuando tenemos un ciclo normal. Además distorsiona el paso por la menopausia, privándonos de uno de los momentos psico-espirituales más importantes en la vida de una mujer.

PÍLDORA Y FEMINISMO: ACLARANDO CONCEPTOS

¿Por qué tantas veces, cuando alguien ataca a la píldora, los sectores feministas se sienten igualmente atacados, cuando no tiene nada que ver una cosa con la otra?
Supongo que nos referimos aquí a las actitudes antifeministas y patriarcales. Hoy en día la píldora se considera sinónimo de la anticoncepción. Desafortunadamente existe una gran ignorancia sobre otras formas anticonceptivas, así que cuando se cuestiona la píldora parece que estamos cuestionando la contracepción misma, y de ahí la reacción. Es muy triste que no se anime a las mujeres a conocer el funcionamiento de su propio ciclo menstrual, negándoles así la oportunidad de experimentar el método anticonceptivo más poderoso, el conocimiento de su propia fertilidad. Con dicho conocimiento las mujeres tienen verdadero control sobre sus cuerpos, y la capacidad de elegir desde su posición de poder. Se asume hoy en día que las mujeres son incapaces de manejar su fertilidad por sí mismas y que tienen que ser controladas por la medicina. Esas ideas pertenecen al siglo XIX, no al siglo XXI. Tenemos que cambiar las actitudes negativas sobre la menstruación y rescatar nuestro ciclo menstrual o ciclo de fertilidad como recurso exclusivamente femenino que, una vez entendido, proporciona no sólo herramientas anticonceptivas, también un método de autodescubrimiento y control personal.


Para más información, visite la web de la autora.

Los ciclos de la mujer y la luna


Por Miranda Gray

El caso de la menstruación femenina es uno de los ejemplos más claros de esta tendencia nuestra a omitir el lado introspectivo que caracteriza a los valores yin. El ciclo menstrual es un conjunto de fases donde la mujer tiene el potencial de conectar, mensualmente y a través de su propio cuerpo, con la creatividad que se desprende de todo ciclo vital de muerte y renacimiento.

Tiempo lineal y tiempo cíclico. Ritos de iniciación (Nacimiento y Renacimiento).
Hay un momento en la vida de la mujer donde comienza a sentirse parte integrante y conformante del proceso creativo de la naturaleza. El punto de inflexión lo marca su primera menstruación. Antes de ese momento, la mujer es todavía una niña y vive un tiempo lineal caracterizado por el discurrir homogéneo de sus días sin cambios importantes en su naturaleza emocional y energética.
La primera menstruación es un momento importante en la vida de la mujer. Por desgracia este momento pasa desapercibido en la mayoría de los casos o se vive sin la conciencia y la importancia que tendrá para la mujer este acceso fisiológico y corporal con el ritmo vital. En nuestra sociedad actual no hay una educación enfocada a informar a las niñas que a partir de su primera menstruación los días no van a ser iguales. Las chicas adolescentes de hoy en día no tienen una información clara y precisa de que su biología va a transformarse y se estructurará en ciclos. Para una adolescente es importante saber que cada uno de los días van a ser diferentes a lo largo de un mes y que, sin embargo, volverán a repetirse mes tras mes. Esta repetición va a generar un ritmo del que podrán ser conscientes con tan sólo observarlo, vivirlo. La finalidad de concienciarse de su ciclo es poder explorar cada uno de los diferentes matices diarios sin perderse emocionalmente dentro de esta variedad tan rica de posibilidades.
Muchas de las madres no pueden informar a sus hijas de este hecho porque ni siquiera ellas saben que existe esta posibilidad, tampoco los padres. La sociedad nos exige vivir desconectadas, nos pide que volvamos a ser seres asexuadas volviendo al tiempo lineal de nuestra niñez.
Una vez la mujer ha accedido a su naturaleza cíclica, es imposible desconectarse y querer volver a vivir en un tiempo lineal. Sería como querer retornar biológicamente a nuestra infancia, y esto la naturaleza no lo contempla. Sin embargo la sociedad sí nos exige esta homogeneidad en nuestros patrones de conducta, nos demanda seguir igual día tras día, sin cambios a lo largo de un ciclo mensual. Nuestro péndulo vital nos obliga a bajar, a bucear y explorar nuestra naturaleza interna, mientras que la sociedad exige constantemente estar arriba, disponibles, activas, yang, fuera, al frente, ignorando los ciclos yin de interiorización. La mujer, en su descenso a lo profundo trae al mundo externo el yin, ella es la portadora de sus cualidades, pero para ello necesita conectar con esa parte, necesita distanciarse durante una fase de su ciclo para volver al mundo externo, yang, con la sabiduría adquirida en su descenso.
Por esta razón muchas mujeres viven cada mes de manera conflictiva esta oportunidad que la naturaleza brinda. Lo llamamos síndrome premenstrual. Son unos días de conflicto donde la naturaleza empuja a la mujer hacia lo profundo, mientras que la sociedad la retiene impidiéndole ese acercamiento. Y así la mujer vive un periodo de gran conflicto donde su visión interior contrasta con una realidad exterior que ha extremado sus valores hasta el punto también de desvirtuarlos. La falta de información a la hora de entender este proceso es muchas veces la causa que impide tanto a la mujer como al hombre tomar conciencia de este hecho. Dialogar con las energías que se despiertan durante la menstruación a lo largo del ciclo puede ayudar a la mujer a recuperar parte de su equilibrio. Este diálogo necesitará de un distanciamiento responsable y consciente de la actividad y el ritmo que se viven fuera.
Nuestros antepasado celebraban los inicios de los ciclos, y la primera menstruación de una mujer era motivo de celebración para la comunidad. Pero los ritos de iniciación tan importantes en estas sociedades también han desaparecido de nuestra manera occidental de entender la vida, así como el sentido sagrado de la misma. Esta carácter sagrado no era otra cosa que sentir en carne propia esa conexión con el pulso, con los latidos de la vida. De igual importancia y significación para la mujer son las alteraciones biológicas que se producen en su ciclo mensual, como son los embarazos o la menopausia. También la menopausia deberían igualmente celebrarse como final de un periodo y renacimiento a otra etapa. Pero al perder el sentido de los cambios, hemos perdido la heterogeneidad que genera diferencia, alternancia y vida, en favor de una homogeneidad cada vez más estéril y aburrida. ¿Qué podemos hacer? Experimentar con curiosidad cada fase de nuestro ciclo mensual, integrarla, celebrarla y dejarla marchar. Y emocionarnos y agradecer al sentir el ritmo.

Cuatro Fases
Sociedades antiguas y todavía hoy comunidades indígenas separaban y aislaban a las mujeres que estaban menstruando para, precisamente aprovechar al máximo el potencial vital y creativo que la mujer portaba dentro. Una información ancestral valiosa que se utilizaba para ayudar, nutrir, inspirar y dirigir a la comunidad donde habitaban. Para ponernos en contacto con estas energías creativas que se liberan durante el ciclo mensual podemos distinguir cuatro fases fisiológicas que son las fases de todo proceso creativo y también las fases de gestación de la naturaleza.

1. Muerte (culminación, menstruación)
El ciclo comenzaría con el primer día de sangrado. Un momento en el que se cierra el ciclo anterior y se da comienzo a un nuevo ciclo. Este dejar ir dura entre 3 y 5 días más o menos dependiendo de la mujer. Es éste un momento de muerte e introspección, de liberación de un ciclo que se ha completado. En esta fase la mujer tiene el potencial de contactar con ese interior frío, oscuro, receptivo que forma parte intrínseca de su naturaleza. Un momento de intimidad y aproximación a un espacio interno profundo, muy profundo, que nos recuerda unos valores hoy por hoy olvidados.

2. Renacimiento (preparación, comienzo)
Después de los días de menstruación el cuerpo de la mujer comienza a prepararse para gestar un nuevo óvulo en los ovarios, es la fase de renacimiento. Esta preparación tiene a nivel vital externo su expresión en la planificación preliminar de las ideas que darán lugar a nuevos proyectos. Esta es una fase donde podemos encontrar inspiración en todo aquello que nos rodea, pudiendo disfrutar de una forma renovada de la relación con nuestro entorno. La naturaleza intuitiva de la mujer irá seleccionando aquello en lo que ir fijando su atención pero todavía sin decidir una forma, simplemente jugando.

3. Pensamiento (dirección)
Esta fase da paso a unos días en los que la mujer empieza a contactar con la dirección que quiere dar a esas ideas, gestándose la intención y la forma de un proyecto, idea o causa determinados. También aquí la intuición de la mujer tiene un papel relevante en la toma de decisiones y prioridades. A nivel fisiológico el óvulo ha viajado de los ovarios al útero y se encuentra en su fase más receptiva esperando a unirse a un espermatozoide. Éste es por ello un momento donde la mujer se expresa a un nivel más externo y sus deseos personales son menos importantes, se va preparando ya aquí para una posible maternidad. En esta fase la mujer puede aportar gran ayuda y nutrimento a otros miembros de su entorno o comunidad.

4. Creatividad (creación)
Y por último llegamos a los días previos a la menstruación. Uno de los momentos donde la mujer está más frenética y creativa en su vida cotidiana pues el óvulo, si no ha sido fecundado por un espermatozoide, tienen el potencial de hacerlo a otros niveles tomando la forma de proyectos y causas que se concretan y exteriorizan con la estructura y potencia natural que ha ido gestándose a lo largo de las etapas anteriores. La mujer en esta fase empieza ya a sentir la llamada interna y van creciendo recíprocamente su intuición o su lucha, conforme se adentra o se resiste a esta reunión con la parte de su naturaleza más desconocida y recóndita.

Y vuelta a empezar
Y así llegamos de nuevo a la fase donde el óvulo y el tejido que recubre el útero son expulsado fuera del cuerpo. La mujer puede acceder aquí a su naturaleza más yin. La mujer en esta fase conecta con soluciones y salidas creativas, encuentra los matices, resuelve los enigmas. Se completa y despide un ciclo, y se va madurando el inicio del próximo.
Parecería obvio resaltar que la forma de entrar en conexión con las energías de cada fase no proviene de la razón y el entendimiento intelectual de estos ciclos. Con este artículo corremos quizá el riesgo de que la lectura del mismo pueda generar una barrera intelectual superficial que impida un acercamiento más vivencial. Sin embargo hemos considerado importante facilitar esta información y hacerlo desde la perspectiva integradora del ciclo básico del yin y elyang.

1. Rememora tu primera menstruación. Reúne en casa a familiares y amigos, y atrévete a celebrar ese momento como celebras tu cumpleaños. Busca entre tus recuerdos la fecha o época del año donde tuviste tu primer ciclo, si no consigues acordarte, establece una fecha simbólica. Celebra este evento anualmente; estás celebramos el inicio a la vida cíclica. En ocasiones sorprende cómo nuestra fecha de nacimiento, nuestro cumpleaños, es cercana o coincide con la fecha de nuestro primer periodo.
Aprovecha los regalos que te hagan o te hagas para lucirlos durante los días de tu menstruación a lo largo del año. Esos días vístete para ti. Elige colores que te acompañen en tu introspección: negro, marrones, violetas…
Otra sugerencia es que os reunáis varias amigas cuya fecha de inicio a la vida cíclica coincida en el tiempo. Animaros a compartir y celebrar ese momento.

2. Ir sincronizando tu menstruación con la Luna. A lo largo de los dos o tres primeros meses es importante observar la luna y entender cómo está funcionando tu ciclo actualmente. Posteriormente podemos empezar a sincronizar nuestro periodo con los días de Luna llena, o de Luna nueva. Sincronizarnos con la luna llena nos brinda la oportunidad de exteriorizar y dar forma en el mundo a nuestra creatividad interior. Sincronizar con la luna nueva nos lleva a un periodo de mayor introspección profundizando en el misterio y la intuición. Dependiendo del momento vital en el que nos encontremos puede apetecernos más sincronizarnos con uno u otro.
Para conseguir esta sincronización fijaremos nuestra intención en un plazo relativamente flexible de tiempo, por ejemplo 1 año, y cada mes alrededor de la 2ª semana que es la fase de nuestro ciclo mensual relacionado con la dirección y los proyectos, nos centraremos en recordar nuestro objetivo. Podemos utilizar la siguiente frase para programarnos y fijar nuestra intención en sincronizarnos “Sincronizo mi ciclo mensual interno con el ciclo de la Luna. La próxima primavera (verano/otoño/invierno) mi menstruación empezará con la Luna llena (nueva)”. Este margen de 1 año es recomendable para intentar no caer en procesos obsesivos de competencia personal, y permitir que esta pauta corporal se vaya instaurando en nuestro cuerpo de manera paulatina y relajada.


Fuente:

Miranda Gray (1995). Luna Roja. Los dones del ciclo menstrual. Gala Ediciones.

(Audiovisual) La Visita

La Visita es un cortometraje que aborda el tema de la menstruación visibilizando los tabúes y prejuicios que sobre ella recaen y a su vez colocando sobre el tapete una necesaria resignificación del hecho de menstruar: Para poder liberarse de la opresión de una menstruación penosa, la mujer debe reconocerse en la tierra.


La Visita [1998] from > Intermedia Producciones on Vimeo.

(Documental) El orgasmo de ella

Treinta años después de la revolución sexual de los 70, el orgasmo femenino continúa siendo un misterio para mucha gente, incluso para algunas mujeres que admiten no haberlo experimentado nunca.
En este documental, algunas mujeres hablan abiertamente sobre sus experiencias sexuales, acompañadas del análisis de expertos, psiquiatras y sexólogos, que describen con la ayuda de 'sketches' y ví­deos el placer en todas sus formas.





El orgasmo de ella

(Libro) Mi Cuca es de Oro

Mi Cuca es de Oro es un libro ilustrado de Lucía Borjas, hermana venezolana radicada en Argentina. La delicadeza de sus versos y trazos resulta conmovedora y luminosa. Hoy te invitamos a conocerlo...

(Documental) Masturbación femenina

La masturbación de las mujeres sigue siendo hoy en dí­a uno de los grandes tabúes. Este documental intenta romper el silencio alrededor de este tema. Desde Nueva York, Betty Dodson puede considerarse como la primera entrenadora de orgasmos. Esta mujer sin complejos ha enseñado a mujeres de todas las edades creencias y procedencias una habilidad aparentemente simple: cómo masturbarse. En este trabajo audiovisual, tres mujeres para quienes la masturbación es un tema difí­cil de afrontar, están dispuestas a experimentar su terapia con Betty frente a las cámaras. No te pierdas este original documental en el que se develan algunos obstáculos a los cuales nos enfrentamos algunas mujeres en nuestra búsqueda de placer: el desconocimiento de nuestros cuerpos, las dependencias a los artilugios que ofrece la industria del sexo, trastornos físicos, emocionales, etc... ¿Te atreves a romper el tabú y adentrarte en esta experiencia de conocimiento sobre el placer?





Masturbación Femenina

Un rito de visión


Por  Lara Owen

El punto rojo que las mujeres hindúes pintan en su tercer ojo es un símbolo de la sangre menstrual. Originalmente, las mujeres pintaban su tercer ojo con su propia sangre y la magia de la sangre abría el sexto chakra (centro energético asociado a la visión espiritual y psíquica).

El aspecto visionario de la menstruación está claramente invocado por esta práctica. La sangre lo transporta a las células del cuerpo y por esto la sangre contiene el conocimiento del código genético (ADN). El código genético y el lineaje familiar, están contenidos en el corriente sanguíneo. Toda célula del cuerpo es un microcosmo del todo.

Al pintar nuestro tercer ojo con nuestra sangre, nos abrimos al conocimiento oculto de este código genético. Esta información incluye un profundo conocimiento ancestral y puede traer una comprensión de nuestros propios patrones familiares y aquellos del género humano.

Todos traemos dentro el conocimiento de todas las generaciones de seres humanos que han existido. Oculta en este código hay una masa de información reunida a través de la historia. Ocasionalmente, la información queda adormecida y a veces, desea aflorar de nuevo. Estamos viviendo en una época en que el conocimiento de la tierra y de la mujer, está retornando a la conciencia colectiva y a través de nuestra sangre podemos entrar en ella.

La próxima vez que sangres, trata de relacionarte conscientemente con tu sangre. Intenta pintar un pequeño punto rojo entre tus ojos y observa cómo el conocimiento de la tierra y de tus ancestros fluye hacia tu conciencia. Pinta un punto rojo en tu tercer ojo antes de irte a dormir para aumentar tus sueños.


Extracto del libro Her blood is gold.

(Artículo y documental) Vientre de mujer

Por Mónica Felipe-Larralde

Desde las hermosas Venus del paleolítico, en las que los atributos sexuales remarcaban la capacidad creadora, a través de la maternidad, del cuerpo de la mujer hasta las actuales modelos, actrices, cantantes, maniquíes... la imagen modelo de nuestro cuerpo ha cambiado visiblemente.

Tomemos como ejemplo a la Venus de Willendorf. Se trata de una estatuilla de unos 20.000 años de antigüedad tallada en caliza y pintada en ocre en la que podemos apreciar nuestros atributos sexuales femeninos muy marcados: vulva, pechos, glúteos, vientre... Las interpretaciones que la historia del arte han producido sobre el fenómeno de estas estatuillas, denominadas Venus paleolíticas, es que eran representaciones que señalaban la fertilidad y destacaban la maternidad de la mujer. Es curioso adentrarse en el significado de las huellas de otras culturas y civilizaciones separadas de nosotros miles de años. Ya en mi incursión en la facultad de historia del arte me sorprendía la estrechez de mente de los investigadores. Por ejemplo, el historiador Stefano Suzzi argumenta que las Venus, presentan desfiguraciones (así las denomina él) como consecuencia de las transformaciones que en el cuerpo de la mujer los hombres observaban... ¡ya estamos! ya estamos dando por hecho que fueron los hombres (y no las mujeres) quienes tallaron las Venus, pintaron las cuevas paleolíticas... y que conste que no me parece importante quién lo hizo. Lo que me parece importante es la incapacidad de los hombres y mujeres de hoy de poder acceder a la sencilla idea de que había una forma diferente de hacer las cosas.

Volvamos al vientre. En la actualidad, y sin pasar por las tres gracias de Rubens, vemos cómo el modelo estético, lo que gusta o no, lo que consideramos hermoso y digno de admiración en el cuerpo de la mujer, es la eliminación de los atributos maternales. Pero no siempre fue así. Observemos el desarrollo de la estética de la mujer en occidente en la segunda mitad del siglo XX siguiendo la estela de las grandes estrellas del cine. En los años cincuenta, la pantalla nos ofrecía un cuerpo de mujer voluptuoso: Gina Lollobrigida, Sophia Loren, Doris Day, Jane Mansfield, Kin Novak o Marilyn Monroe nos mostraban una mujer con caderas, vientre, pechos y curvas definidas. En los sesenta, la modelo Twiggy rompe con todos los moldes previos. Aparece un nuevo modelo de mujer: extremadamente delgada, adolescente. casi andrógina, con cuerpo no desarrollado. Son los años sesenta, los años del despertar, de la búsqueda de libertades de la mujer, cambio de normas y paradigmas. Es señalable que, cuanto más libre se hacía la mujer, tanto más cambiaba su cuerpo hacía lo rectilíneo. La libertad y la maternidad no parecen caber en el mismo cuerpo. Excepto el pecho, que se considera un fuerte objeto sexual en occidente (por encima incluso de su función de amamantamiento), el cuerpo de la mujer en la actualidad se imagina y desea sin curvas, sin caderas, sin glúteos y, sobre todo, vientre.

En el mundo de la moda y el espectáculo (los que marcan las tendencias e imponen modelos), el vientre femenino ha desaparecido. No existe. No está. Podría ser una anécdota sino fuera porque lo que oculta el abultado vientre de una mujer es un útero relajado. Suelo decir en los Encuentros que si el vientre está como una tabla, el útero está como un ladrillo o, lo que es lo mismo, que no tener vientre es la señal de que el útero está en tu interior encogido y tenso. Una de las primeras señales que tenemos de que el útero se está relajando es que sentimos que nuestro vientre se desborda, que se expande. Asoma entonces un vientre armonioso y bello que muestra el espacio del útero en nuestro interior. No es una barriga hinchada. Es el vientre que pertenece a la anatomía femenina (da igual si el resto del cuerpo está delgado o no) y corresponde al espacio que el útero ocupa en su interior. Cuando el útero está relajado, el músculo se distiende y ocupa una parte considerable de espacio en el cuerpo. Si está tenso, el músculo del útero se contrae y ocupa un menor espacio.

El hecho de que los grandes diseñadores y el negocio de la moda esté en manos de hombres, en su mayoría homosexuales ¿habrá tenido incidencia? Recordemos que a los homosexuales les resulta sexual y estéticamente atractivo el cuerpo de los hombres (que es lineal, frente a las curvas femeninas). Ellos imponen criterios, modas y tendencias... quizá prefieran a las mujeres sin vientre porque es uno de las características más definitorias del cuerpo de la mujer. El vientre es una zona llena de sensibilidad que despierta deseo y produce placer. De hecho, las bailarinas de danza del vientre, suelen tener barriga, una barriga hermosa y sensual que movilizan para su propio placer y, de paso a veces, el de los otros. O quizá no sea sólo una cuestión estética y haya que mirar más allá. 

Lo que está claro es que todas respondemos a estos criterios estéticos, y si no lo hacemos, al menos, lo intentamos. Las dietas, cosméticas, tratamientos de belleza imposibles, medicinas y demás... todo lo que esté en nuestra mano con tal de asemejarnos, aunque sea mínimamente a esos maniquíes que nos interrogan desde los escaparates cada comienzo de temporada. Parecen decirnos: tú ¿eres como yo? Necesitamos sentirnos como esos maniquíes sin cabeza porque entonces pertenecemos al género femenino, entonces, al fin, podemos ser aceptadas y descansar. Aunque por el camino hayamos ido dejando nuestro cuerpo y nuestra alma.

Ante esto cabe preguntarse ¿Por qué querríamos renunciar a la fuente de placer que proporciona el útero relajado y el vientre? ¿Es una estrategia inconsciente (o no) del patriarcado para castrarnos aún más? ¿No será, al final, un elemento más de sometimiento? Lamentablemente, mi respuesta es que los modelos de ser mujer en una sociedad no nacen de la casualidad. Tienen una funcionalidad y en este caso, me parece que demasiado evidente. Romper el placer y la sensualidad en la mujer de forma que no goce demasiado, que se someta por falta de vigor y vitalidad, que luche contra su propia naturaleza para sentirse aceptada por terceros, es la demostración de las huellas del patriarcado en nuestro cuerpo, el cuerpo de mujer.

Documental Vientre de mujer



(Libro) Manual de Ginecología Natural



Rina Nissim compara los métodos de la medicina oficial con aquellos que ha ido experimentando en el centro piloto que constituye el Dispensario para Mujeres de Ginebra, fundado en 1978. La medicina suave, que recupera el conocimiento de muchas plantas medicinales, puede reforzar el sistema de defensas y evitar precipitadas intervenciones quirúrgicas.


Hoy compartimos contigo esta joya que no puedes dejar de revisar.
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Rompiendo con la medicina controladora: Hierbas anticonceptivas.



A diferencia de lo que se podría pensar, existen antecedentes que nos refieren a este tema desde hace muchos siglos en la historia de la humanidad. El control de natalidad no es un tema menor y como se puede entender, la mujer era la encargada de practicar diferentes técnicas de contracepción y así mismo la encargada de compartir los conocimientos de boca en boca.

“Las culturas antiguas tradicionalmente se han valido de los mismos elementos de la naturaleza para neutralizar o retardar la acción de otros elementos de la naturaleza, lo que supone, en el caso de las fuerzas que trabajan en la concepción y la gestación de la vida, un acabado conocimiento de los principios naturales presentes en ellos.” (Mora, 2007)

Una de las menciones más antiguas que se tienen cómo antecedente, se extraen de un papiro egipcio fechado entre el 1900 al 1100 a.c. en dónde se usaba una especie de tampón vaginal con sustancias ácidas, con el fin de matar el esperma o impedir que fecundasen. Así mismo, y cómo en otras regiones del mundo, se usaba la miel, resinas de árboles específicos y algunas heces animales con el fin de crear una “barrera protectora”. Las mujeres romanas se introducían bolas de lana empapadas con vino o algún líquido ácido he incluso usaban tripas de animales para evitar que entraran los espermatozoides. En Medio Oriente se utilizaban una especie de “fumigación vaginal” con la madera de melia (o margosa), mientras que en Canadá, las mujeres tomaban bebidas a partir de testículos secos de castores para impedir un embarazo. Algo curioso que se puede encontrar es que en el sector de américa del sur, la mayoría de las recetas y brebajes de ésta índole son a base de VEGETALES, destacándose el uso del cuesco y la hoja de la PALTA en cocciones.

A diferencia de la autonomía y el autocuidado que se podía ver en la antigüedad, hoy se subyuga todo a la opinión de especialistas y técnicos profesionales quienes son los encargados de tomar decisiones en cuestión de cuidados, en salud todo se medicaliza y se ve todo como una enfermedad que hay que asistir. Para entender un poco más la anticoncepción es necesario detenerse a pensar en la mujer, en el control y el conocimiento del actuar de sus propios cuerpos, algo sumamente olvidado y subvalorizado en la actualidad; antiguamente los ciclos de la mujer se les relacionaba directamente con los ciclos de la lunas (el ciclo de la luna dura 28 días y el de la mujer entre 24 y 32 días aproximadamente, no es detalle menor que algunas mujeres le llaman “la luna” a su menstruación).

Se puede prestar a confusión los movimientos feministas de los ’60 y sus demandas legalistas de derecho a voto, mejoras de educación e igualdad laboral y el “control sobre su sexualidad” y justamente nos queremos detener, en ésta época se masifica el uso de la pastilla anticonceptiva, que no es más que un anticonceptivo hormonal químico que controla el sistema endocrino de mujeres sanas, en dónde obligamos a nuestros cuerpos a tener un ciclo “normal” y calendarizado de 28 días (es por eso algunas mujeres pueden sentir dolores pre-menstruales), programándonos a la vida ajetreada del trabajo y subvalorizando el sentir y el autocuidado de nosotras mismas. Sobre éste mismo tema habló Alexandra Pope a una entrevista a la revista The Ecologist: Hoy en día la píldora todavía se promociona como una forma de “controlar nuestra vida”. Lo irónico es que no sólo “No controlas”, sino que estás controlada por un medicamento. El verdadero sentido de “llevar el control” procede de conocer cómo funciona nuestro cuerpo valorando los cambios mensuales rítmicos como oportunidades de autodescubrimiento y cuidado propio, así como de acceso a las profundas fuentes de poder que el ciclo nos revela. ¡Eso es la verdadera libertad! y continúa: Por desgracia muchos médicos no informan lo suficiente de los efectos secundarios ni de las contraindicaciones. A veces dicen algo pero de forma muy rápida… Hay algunos médicos que no son partidarios de la píldora, pero son pocos y dispersos. Hablar en contra de la píldora en el ámbito sanitario es visto como un suicidio profesional, a la industria médica y farmacéutica les conviene ver a la mujer y sus ciclos como una fuente rentable de ingresos a sus arcas.

Finalizando con la reflexión quisimos agregar una frase que encontramos y nos parece interesante destacar: “Viviendo con un cuerpo intoxicado, es difícil que una mujer pueda sentirse empoderada para generar los cambios que ella y éste planeta necesitan para terminar con el patriarcado”. Somos y estamos a tiempo de hacer conciencia de nuestra sexualidad y de recuperar nuestros cuerpos que han sido usurpados e instrumentalizados.

***

A continuación dejamos a disposición una lista de diferentes hierbas medicinales con propiedades anticonceptivas que se pueden encontrar en la región chilena. Es necesario recalcar que a diferencia de los anticonceptivos químicos, son menos invasivos y su eficacia tendrá que ver con el buen uso de las plantas, así mismo es recomendables que sea utilizado junto a otros métodos naturales, cómo el Método Ogino-Knaus (método del calendario) o el Método Billing (método del moco cervical). No está demás recordar que son métodos anticonceptivos y no previenen enfermedades de transmisión sexual, para ello, el único método eficiente es el uso de condón.


ACHICORIA (Cichorium intybus L.)
Las hojas tiernas y la raíz contienen inulina y levulosa, glúcidos que favorecen las funciones del hígado que a su vez afecta sobre el útero. Pero la mayor parte de sus propiedades medicinales se deben a los principios amargos que contiene, los cuales actúan estimulando todos los procesos digestivos. Uso: diario


AJENJO (Artemisia absinthium L.)
Se consumen las hojas y las ramitas tiernas, al igual que el romero tiene una función demagoga y sirve para descongestionar el bajo vientre. Uso: diario


CHILCO (Fuchsia magellanica Lam.)
Se consume sus ramas, hojas. Esta planta es muy conocida por su uso emenagogo, su uso tradicional es para bajar la fiebre y como tratamiento para las reglas escasas; también sirve para los dolores menstruales. Uso: diario


CULLE COLORADO O VINAGRILLO (Oxalis rosea)
Se consume el tallo, es un eficaz estimulante de la menstruación, los mapuches la tenían considerada como una hierba del día después. Uso: después de una relación.


NATRE O HIERBA CHAVALONGKO (Solanum ligustrinum Lodd)
Han escuchado el dicho « ¿más malo que el natre? Bueno, ahora que sabrán sus propiedades anticonceptivas van a empezar a quererlo más. Los mapuches la ocupaban para inhibir la ovulación pues altera los estrógenos. La parte indicada para consumir, Son las hojas y los tallos. Uso: diario.


PEREJIL (Petroselinum sativum)
De esta planta se recomienda consumir sus hojas y raíces. Una infusión de perejil se puede usar como diurético. los indios Cherokee lo usan como medicamento tónico para mejorar el rendimiento de la vejiga urinaria, también se usa frecuentemente como emenagogo lo que produce una estimulación uterina. Uso: diario


ROMERO (Rosmarinus officinalis L.)
Se consumen las ramitas, tiene una función demagoga y tonifica el útero; es muy recomendada en personas con reglar irregulares ya que facilita el flujo menstrual. Uso: diario


RUDA (Ruta Chalepensis L.)
Se utilizan las hojas; posee distintos tipos de principios activos. De ellos, destacan dos: un aceite esencial y un glucósido flavónico. También posee vitamina C. De los dos primeros, derivan sus cualidades terapéuticas más reputadas. Tiene reputación para ayudar a regular y provocar la menstruación. Uso: después de una relación.


STEVIA (Stevia rebaudiana bertoni)
Las partes que se ocupan son las hojitas; Los indígenas Guaraní del sur de Brazil utilizan “ka’a he’ê” (“hoja dulce”), como se llama en Guaraní, desde cientos de años como edulcorante en su yerba mate, y en varias tribus se reportó el uso de esta planta en el control de la fertilidad de las mujeres, aplicando infusiones concentradas de Stevia por tiempos prolongados. Uso: diario


Muchas de las hierbas anteriormente nombradas, además de tener propiedades anticonceptivas, tienen propiedades para los llamados “dolores menstruales”, aunque si se quiere consumir, hierbas específicas para estos, es posible encontrar una larga lista de hierbas que ayudarán con estás molestias, algunas de estas son:

-Flores de manzanillas (Matricaria recutita L.)
-Hojas de menta (Mentha piperita)
-Semillas de comino (Cuminum cyminum)
-Ramitas de orégano (Origanum vulgare)
-Hojas y flores de Chilco (Fuchsia magellanica Lam.)

Todas estas se pueden tomar solas o mezcladas y se recomiendan 3 veces al día los días de mayor dolor.


Preparación

Para flores y otras partes finas:

Para aquellas hierbas que sean de uso diario, la dosis será de 1 cucharadita (de 5 a 6 hojas) en una taza; si la hierba se encuentra fresca, entonces su consumo deberá ser el doble al de la hierba seca. Verter luego agua caliente (no hirviendo) sobre la hierba y dejar reposar de 10 a 20 min.
Es muy importante triturar bien la planta antes de hacer cualquier preparado. Las infusiones son para el consumo inmediato.

Para cortezas, raíces, semillas y otras partes duras:

Hay que preparar cocimientos (hervir 5 a 10 minutos a fuego lento) un puñado pequeño de la planta que se necesita por 1 taza de agua; retirar antes que el agua hierva. Se deberán tomar de 2 a 3 tazas diariamente.

ES MUY IMPORTANTE NUNCA HERVIR LAS HIERBAS, PUES SE DESTRUYE LA POTENCIA DE LA PLANTA.

En relación con aquellas hierbas recomendadas para después de una relación:

Entonces se deberá realizar una decocción, utilizando un puñado de la hierba por dos tazas de agua fría, la cual se pondrá a fuego lento durante 5 a 10 min. (si es una parte dura, durante 20 min.) Se deberá tomar 1/3 de una taza de esta infusión diariamente durante 6 días. Las decocciones pueden ser guardadas durante 2 a 3 días selladas y a la sombra.

Bibliografía

Mora, Z. (2007). Magia y secretos de la mujer mapuche. Uqbar.
Pope, A. (s.f.). THE PILL: “Los efectos secundarios de la píldora Anticonceptiva son muchos”. (Revista The Ecologist N°39) LEER ACÁ

Lecturas Recomendadas

Rodrigañez, Casilda (2008). La Sexualidad y el funcionamiento de la dominación DESCARGA: PARTE I y PARTE II

De hormonas y diosas... ¡antiguas y modernas!


Por Dolores Rubio-Turtle*

Este tema es amplísimo, sirva este artículo pues de simple aperitivo… Hace años proyecté otra visión: Eco-menstruación, una feminidad consciente a nivel físico, emocional y psicológico-social. Ahora muchas mujeres "despiertan" y no siguen los dictados de la sociedad pues sus cuerpos e intuición son el mejor guía sin efectos secundarios. ¿Pruebas?
Los talleres de femenidad que organizamos con Alexanra Pope hace tres años eran algo raro entonces, sin embargo ahora existen en España talleres de este tipo casi cada mes, así que os animo a indagar y encontrar aquel que mejor se adapte a vuestras necesidades.
Mis amigas las hormonas se pasean por nuestro organismo de forma cíclica y ordenada, a menudo siguiendo los dictados de la luna que rige el movimiento de las mareas externas e internas de los individuos. Su luz afecta a todos los habitantes del planeta. Las mareas femeninas -tanto las físicas (menstruación) como las emocionales (lágrimas)-, son por tanto una manifestación 100% natural. 

Fase luteal del ciclo: (Tras la ovulación y hasta la siguiente regla, 14 días más o menos) Tiempo para evaluar, editar y perfeccionar lo creado en la otra mitad del ciclo o fase folicular (pre-ovulación y ovulación).


1) Pre-menstruación


La mentalidad analítica y la herencia cultural de miles de años de patriarcado ha hecho de esta fase del ciclo la menos aceptada y popular, hasta el punto de que el término pre-menstrual se ha venido unsando como insulto y burla. En realidad, la progesterona en nuestro cuerpo está en lo más alto y eso hace que se produzcan precipitaciones de lágrimas. El cuerpo físico se prepara para deshacerse de algo en lo que lleva trabajando unos 14 días, y ese adiós conlleva una actitud reflexiva, una necesidad de mirar hacía el interior. La sensibilidad a flor de piel y el cansancio puede llevarnos a expresar nuestra furia a la menor oportunidad. 
Lo extraordinario de esta fase del ciclo es la capacidad de orden, análisis, limpieza que nos brinda, preparamos el camino para morir, desechar porque sabemos que tras la menstruación, la vida empieza una vez más. Abandonamos lo inservible, para abrir paso a lo nuevo. La mujer en esta fase se merece más respeto que burla. Su boca dice muchas verdades, aunque no siempre nos agrade escucharlas. 


2) Menstruación: 


Desde el Antiguo Testamento (Levítico 15-19: Y cuando la mujer tuviere flujo de sangre, y su flujo fuere en su carne, siete días estará apartada; y cualquiera que tocare en ella, será inmundo hasta la tarde) se nos pinta la regla como algo inmundo, así que las grandes multinacionales de hoy en día, muy devotas ellas, se encargan de mantener el tabú intacto, perfecto para repartir sus dividendos.
La menstruación es tan negativa que hay que ocultarla: llevar tampones para que "no se note", alterar nuestro ciclo sangrando artificialmente con la píldora, usar drogas como Sesonale que reduce la regla 4 veces al año… ¿Pero por qué tanto interés en privarnos de nuestra feminidad? Tabú significa sagrado, todo lo contrario del sentido actual. En la antigüedad se honraba y respetaba a las mujeres durante esos días ya que podían transmitir información de la divinidad, lo cual era muy útil para su tribu.
De hecho el origen de los calendarios actuales y la misma palabra "mes" proviene de "menses", menstruación, ya que la luna crece y disminuye a lo largo de 29 días. El día de descanso, de fiesta era el "sabbat" cuando la diosa descansaba por la menstruación. Conviene pues no perder la perspectiva histórica y dar gracias a las diosas de la antigüedad ¡por los modernos fines de semana!
Es cierto que no vivimos en tribus y que las molestias durante la menstruación existen, pero con frecuencia reflejan una alimentación inadecuada y falta de respeto al ritmo natural del cuerpo. Muchos síntomas pre-menstruales y menstruales, se ven aliviados si reducimos actividades, descansamos, meditamos… Nuestra cultura y sociedad actual no valora ni apoya dicha necesidad biológica, sin embargo, muchas mujeres son conscientes e intentan respetar la sabiduría de su cuerpo en la medida que su actividad diaria se lo permite. El ser conscientes de ello, es ya un primer e importante paso hacia el objetivo. Además el uso de productos naturales para la menstruación nos acerca más a nuestra propia naturaleza.
Diosas como Kali, Hekate, y Hel asociadas con esta etapa y la oscuridad de una noche sin luna, acompañaban a los enfermos terminales, encarnaban la compasión, la sabiduría, el conocimiento secreto. Representaban el ciclo interminable de la muerte y la reencarnación. Hoy en día nos queda el símbolo de la lechuza y sus ojos grandes y tranquilos que ven en la oscuridad y nos iluminan con su sabiduría.
Hace milenios, la primera sangre de una niña-mujer tenía poderes curativos y no podía desperdiciarse, era un crimen. Hoy en día se visita al ginecólogo para buscar anticonceptivos. Sin embargo, podemos crear una visión: las niñas del futuro aprenden de sus madres/abuelas/tías el verdadero sentido de su feminidad, a sentirse orgullosas de ser mujer… En Australia Jane Bennett lleva realizando este trabajo 30 años y esperamos organizar talleres con ella en España en el 2012. 


Fase Folicular del ciclo: (Tras la menstruación y hasta la ovulación, 14 días más o menos) La primera mitad del ciclo es un buen momento para iniciar proyectos, planear cosas nuevas, conectar con gente, crear y ¡recoger cosecha!



1) Pre-ovulación:


Nuestra sociedad nos acepta más ahora ya que las hormonas nos hacen más positivas, alegres y al servicio de los demás. La actividad hormonal empieza en el cerebro donde la glándula pituitaria segrega HL (hormona luteinizante) y FSH (hormona estimuladora el folículo) y juntas provocarán la ovulación en pocos días.
Tras la expulsión del endometrio en la menstruación, nuestro organismo se prepara para la creación de una nueva vida. Biologicamente creamos un nuevo nido para el óvulo que espera ser fertilizado.
Es la primavera del ciclo en la que plantamos semillas de proyectos, planes y asuntos que queremos ver realizados pronto. Un buen momento para iniciar pues las energías naturales están de nuestro lado. 


2) Ovulación:


Todo el trabajo en equipo de nuestras amigas las hormonas, incluyendo el estrógeno que ayuda a madurar el óvulo, concluye cuando el óvulo se desplaza por las trompas de Falopio hasta el útero. El 50% de un nuevo ser vivo está listo para recibir al otro 50%. Nos preparamos con ilusión para recoger el fruto del trabajo realizado. Es el verano del ciclo en el que literalmente MATERIALIZAMOS nuestros planes. Nuestra alma (representada por las glándulas del centro de nuestro cerebro) nos lleva a crear en el plano físico, engendrar una nueva vida.
Por desgracia para nuestra sociedad, desde hace miles de años, a la mujer se le ha negado el mayor privilegio humano -la participación completa en el pensamiento creativo y el trabajo constructivo-. Sin embargo, según Helena Roeirch, ¡al humillar a la mujer, el hombre se humilla a sí mismo! Pues de estupendas madres, nacen estupendos hijos. La madre sugiere los primeros pensamientos conscientes a sus hijos. Ella proporciona dirección y calidad a todas sus aspiraciones y habilidades.
Según Anastasia vía Vladimir Megré, las mujeres tenemos el poder de acabar con las guerras de inmediato. Según ella todas las mujeres deberíamos evitar las relaciones íntimas con hombres de pensamiento destructivo en su conciencia, para que (dichos pensamientos) dejen de reproducirse (hacerse realidad) una y otra vez.
Imaginen las consecuencias positivas si esto se aplicara en los campos laboral, social y personal. Los hombres podrían colaborar mucho mejor con la mujer si supieran en qué momento del ciclo se encuentran. Cada etapa tiene unas energías muy específicas y útiles. En lugar de descalificar a la mujer de "histérica" -significa útero-, podrían prestar atención y escuchar el mensaje cifrado de su compañera.
La naturaleza es muy sabia creándonos de forma complementaria. ¡Vamos lectores, acabemos con las guerras!


*Directora de Bebés Ecológicos y Pasión por vivir, lleva años ofreciendo productos alternativos para la menstruación que ayudan a la mujer a ver su ciclo como un aliado al tiempo que respetan a Nuestra Madre Tierra y educan a las generaciones futuras.

(Audiovisual) Mujer no es sinónimo de madre

Margot Valenzuela es compañera oriunda de Chile. Estudia Cine en la Universidad Nacional de La Plata, Argentina, porque en su país la educación universitaria es paga y ella no pudo costearla.

Margot realizó un trabajo práctico en el marco de la cátedra de Audiovisuales I. Elaboró un corto bajo el nombre Mujer no es sinónimo de madre.

Aunque el material es de una excelente narrativa y calidad fílmica, la cátedra se lo rechazó y censuró por no cumplir con lo que ellos consideran los valores morales propios de una universidad pública. Lo consideraron "apología del delito".

Te invitamos a mirarlo


(Audiovisual) Técnicas de masturbación femenina

Este vídeo fue elaborado por tres mujeres estudiantes de Enfermería en la Universidad Rey Juan Carlos y constituye una recopilación de las técnicas de masturbación femenina más comunes. Resulta una producción interesante puesto que aún hoy -finalizando el año 2011- el tabú sobre la masturbación femenina sigue cercenando el derecho al placer de muchas mujeres en el mundo y condicionándolas a una vida sexual dependiente de la penetración masculina, aunque esta muchas veces, debido a la carencia de formación sexual, no garantice todo el placer que nuestro cuerpo está en capacidad de generar. Se trata de un vídeo con fines pedagógicos que en ningún caso pretende más que mostrar lo que muchas instituciones hoy se afanan en ocultar.
¡No dejes de verlo!


(Audiovisual) Basta de Boludas en la Publicidad

Cualca ha retomado su crítica a la industria publicitaria que funda su actuación en la construcción de estereotipos. La propuesta jocosa: que las publicidades de toallitas sean "unisex".
¡Anímate a mirar!